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LA ALEGRÍA DE LA VOCACIÓN ANGELINA MISIONERA

Cristo el Señor, de entre los discípulos, llama a los que quiere para que le acompañen y para enviarlos a predicar a las gentes (Mc 3,13ss) El Señor me llamó desde el vientre de mi madre , desde la creación, mi nombre -Pepita Serrano - estaba escrito en su Libro y tenía al final de mi nombre este añadido “SAC”, Santo Ángel Custodio y así sin saber me encuentro recitando alegremente, “ Gracias por tantas Maravillas”. Siento que mi vocación es una vocación llena de sorpresas de todo tipo y una vocación que me ha llevado a dejar que Jesús me sorprenda y me guie a lo largo de la vida, lo ha hecho a través de mi familia, mis profesores, las hermanas, amigos y amigas, circunstancias de la vida. Nací en un pueblecito, en una “braña asturiana” cerca de Luarca, Asturias, España; estudié Magisterio en el Colegio Santo Ángel de Gijón y cuando por primera vez puse los pies en las galerías del Colegio lo que mas me atrajo y me hizo sentir en casa, fue la sencillez y la alegría de las hermanas, su dedicación incondicional a cualquier hora a nosotras... jóvenes estudiantes. Aguantaban con amor nuestras travesuras, nos guiaban en la oración, y además de enseñarnos las asignaturas, también nos enseñaban a ser Ángeles para los demás. Cuando llegó el tiempo señalado en el Libro para mi, el Señor me guió al Santo Ángel, la verdad es que yo solo quería ser una SAC , nunca pensé salir de España, pensaba quizás con el tiempo me envíen a Gijón y seré como una de estas hermanas, que alegría sentía al imaginarme esto, pero los caminos del Libro eran distintos, a mitad del Juniorado me enviaron a Roma y me dejé llenar del ambiente de Universalidad, de una Iglesia - Misión mas amplia y en mis ratos de intimidad con Jesús. El me iba preparando y hablándome al corazón de Su Misión entre los más pobres, los que no conocen a Jesús, los que no tienen techo ni comida, de los niños y niñas sin escuela. Sin darme cuenta me encontré escribiendo una carta a la Madre General, entonces Hna. Elisa Gutiérrez, me ofrecía para África, me respondió positivamente de modo que mientras estudiaba la teología también aprendía el francés, a la vez que leía todo lo que caía en mis manos para conocer la nueva misión con la que yo soñaba. Regreso a España para la preparación a los votos perpetuos, tenemos la visita de la Madre General y me invita a un diálogo donde me presenta la posibilidad de ir a misionar a Japón (Asia), se pueden ustedes imaginar, mi cara, mi reacción.... creo que le dije de momento, no . Como era tiempo de verano y vacaciones, un anciano salesiano que conocí en Alemania, me invitó a cenar, entre risas y comentarios de toda clase , le dije “imagínate ahora la Madre General en lugar de África quiere enviarme a Japón... que idea tan extraña”, a lo que el sabio Sacerdote me responde. “Pepita, si quieres hacer algo por Dios de verdad, vete a Japón”. Con esto nos despedimos y pedí una semana de oración para estar en intimidad con Jesús y conocer su voluntad, mientras El me iba guiando, creo que me rebelé , lloré , permanecí en silencio... hasta que El me transformó el corazón a su querer. Desde esto ya han pasado 39 años en los que vivo en Asia, misión AD GENTES , ser Ángel y llevar la buena noticia de la Fe, son distintos pobres, distinto modo de evangelizar pero siempre ser presencia “como el Ángel”. También estaba escrito en su Libro que llegara a Filipinas, nueva Misión nuevo modo de presencia, entre los indígenas, con los jóvenes. Evangelizando y aprendiendo de su cultura Oriental que a su modo me ha ido transformando interiormente en una persona más al modo de Jesús. Amplía el lugar de tu tienda y extiende las pieles que te cubren! No te cohíbas (Is.54,2) China, Vietnam...! ¿irá el Ángel a otros países? decía nuestro querido Padre Luis Ormières, su vocación misionera y la nuestra desde los comienzos ... es una alegría experimentar que así como Dios me amó con amor gratuito, de la misma manera yo puedo amar con el mismo amor con que Dios me buscó, sin diferencia de países, razas, lenguas, culturas o religión. Todos somos hermanos porque somos Hijos del mismo Padre.

Hna. Pepita Serrano SAC Osaka marzo 2015



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