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JESÚS ME LLAMÓ POR MI NOMBRE

Domingo 15 de febrero de 2015

Me llamo Lorena Hernández Jiménez, soy de Zacates, uno de los Estados más bonitos de México. Pertenezco a la Congregación de Hermanas del Ángel de la Guarda. Actualmente vivo en El Salvador, C.A. Mi historia vocacional no tendría mucho sentido sin el encuentro transformante que tuve con Jesús. Aún resuena dentro de mí las palabras del Señor: “Te he llamado por tu nombre y eres mía” (Is 43,1). El comienzo de mi vida cristiana y vocacional se sitúa en la parroquia Ntra. Sra. de la Soledad de mi ciudad natal. Desde entonces me siento agradecida por tanto bien recibido, por la presencia del Dios de Jesús que pronunció mi nombre y toco mi corazón. Constato que en mi historia vocacional ha estado acompañada por Ángeles. Dios siempre se sirvió de estos ángeles para acercarme a Él. Mi catequista, una angelita inolvidable, fue quien me habló por primera vez de Jesús. María, la madre de Jesús me condujo hacia su hijo. Recuerdo la primera vez que entré a la parroquia. Me encontré con la imagen de la Piedad; María cargando a su hijo. No comprendí aquella escena a mi corta edad, pero dentro de mí surgió el deseo profundo de conocer aquel hombre herido. Más tarde descubrí que aquel sufriente cargado por su madre, fue sentenciado a muerte por anunciar la verdad, por denunciar las injusticias, arriesgando su propia vida para generar vida y vida en abundancia.

Aquí nace el compromiso de querer ser parte de las mujeres que le seguían y servían, que escuchaban su palabra y salían anunciar su Buena Noticia. Como la samaritana que dejándolo todo salió para invitar a otros y otras a conocer aquel que le había tocado su corazón. Compartí a mis padres el deseo profundo por conocer la vida religiosa, aún era menor de edad y su respuesta fue un rotundo NO. Más tarde emigré hacia los Estados Unidos sin documentos, fue una experiencia fuerte, de mucha nostalgia y soledad. Sin embargo, lo que me motivaba y sostenía era esta experiencia de sentirme amada por Dios. En mi estancia por USA estuve a punto de casarme y formar un hogar, pero dentro de mí no brotaba la alegría, sino más bien sentía angustia, tristeza, miedo, confusión… sentía que no era mi camino. Fue un momento fuerte, tome la decisión de regresar a México, allí volvió de nuevo mi búsqueda y florece nuevamente la inquietud por conocer la vida religiosa.

Al tiempo conocí a las Hnas. del Ángel de la Guarda. Su Misión, Espiritualidad y Estilo de Vida de las Hermanas me llamó la atención. El testimonio y manera de seguir a Jesús me lleva a querer conocer más a la Congregación. También descubrí en los fundadores Luis y Juliana el compromiso por los más pequeños, los débiles y vulnerados. Ellos también optaron por salir a las periferias, se dejaron vaciar para llenarse de la voluntad Dios. Los fundadores y las Hermanas transmitían su alegría, cercanía, servicio y entrega en medio del pueblo pobre. No cabe duda que su compromiso profético me enganchó y condujo a querer ser parte de este Proyecto de Jesús. Finalmente los pobres son los que me han enseñado a ver el rostro de Jesús. Ellos han sido la expresión del llamado de Jesús a entregar la vida, a dar todo lo que he recibido. En esto también ha habido un proceso, al comienzo era una expresión general, "los pobres". Poco a poco ese deseo ha adquirido nombres y rostros concretos; ellos me han mostrado cómo anunciar el Reino que opta por los marginados, que anuncia la Buena Noticia a aquellos para quienes sus vidas están llenas de malas noticias. Deseo seguir viviendo mi consagración de cara a Dios y de cara al pueblo que sufre y me invita a seguir a su lado, optando por la vida. Te animo a descubrir tu vocación y desde allí encontrar tu centro, tu razón de vivir, amar, servir y entregar la vida manteniendo la mirada fija en el único maestro: Jesús de Nazaret



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  • Somos seguidoras de Jesús de Nazaret y nos sentimos convocadas para hacer vida el proyecto del Reino. Seguir a Jesús vale la pena, ven a conocernos.

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